sábado, 10 de septiembre de 2011

The piano.

Hoy voy a hablaros de uno de mis hobbies. Aunque he de admitir que más que un hobbie es una válvula de escape, una forma de vida. Se trata del piano.

A veces cierro los ojos y las notas se acumulan en mi cerebro como si ansiasen que las sacara fuera, que les diera vida y no puedo evitar sentarme frente a esas teclas blancas y negras y tocar, tocar como si me fuera la vida en ello, tocar como si estuviese expresando qué siento, qué pensamientos, alegrías e inquietudes recorren mi mente.

Cuando toco dejo de ser yo. No sé cómo explicarlo pero es algo así como que deja de existir la tristeza, el rencor y cualquier mal sentimiento se despoja de mí. Cuando toco soy una persona nueva, como si acabase de nacer y el tiempo se para a mi alrededor, las tormentas cesan por unos instantes y la luna brilla con más intensidad. Cuando toco el piano soy libre, siento como si una parte de mí echase a volar y agito mis alas con fuerza y decisión, dejándome llevar allá donde las notas quieran llevarme. Cierro los ojos mientras dejo la música fluir por mis dedos y ahí, justo ahí, nadie me puede impedir que sea libre en un mundo paralelo que llamo mío.


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