Como en el “Cuento de Navidad”, creo que a todos nos llega el momento en que se nos presenten ante nuestras narices los fantasmas del pasado (para que vivamos el presente y así, conformar nuestro futuro).
Esos fantasmas del pasado suelen traernos lecciones. Lecciones que un día aprendimos y que poco a poco hemos ido olvidando. A veces rechazamos la idea de que esa sea su verdadera y única función y nos dedicamos a perturbar nuestro presente removiendo toda la suciedad de esas heridas que ya dejaron de sangrar.
No echemos la culpa a nuestros fantasmas de que ellos turbaron nuestra tranquilidad, pues debemos tener bien presente y aprendido que sólo vinieron a hacernos recordar esos fallos sobre los cuales juramos y perjuramos que no volveríamos a cometer. Abre bien los ojos, amigo y no pierdas la oportunidad de no errar esta vez.
"Vostres són les promeses que ningú ja complirà, vostres les nits que els telèfons no paraven de sonar."
"Però vull pensar que tot va bé i que no anyores aquells temps, que fins i tot en recordar, no saps per què però estàs content."
Cumplir un año más. Darte cuenta la rapidez con la que los días van pasando frente a tu conformista comportamiento.
La vida cambia, las amistades se pierden y otras muchas vuelven, desaparecen momentos que pudiste haber vivido y pierdes oportunidades que jamás viste cruzar. Tomaste decisiones que alegraron tu presente, conociste compañeros que se convirtieron en grandes confidentes y optaste por opciones que tú mismo creaste. En un simple año tu vida puede haber dado un giro completo, de 360º, y haber trastocado hasta tu futuro. Cuando esto ocurre, solemos echar la vista atrás para lamentarnos de las cosas que dejamos de hacer o arrepentirnos de nuestras decisiones mal tomadas. Pero, ¿por qué? ¿Por qué no nos dedicamos a saborear el momento?
Deja atrás lo que atrás quedo, porque quizás todas esas malas decisiones y todo aquello que dejaste pasar ocurrió por el mero hecho de no haber estado pendiente de lo que, en aquel entonces, era tu presente. No cometas dos veces el mismo error y mira a tu alrededor, abre los ojos bien abiertos y no dejes que se te escapen las sutilezas de la vida, no dejes pasar los momentos y saborea cada instante, bueno o malo porque todos tienen algo que ofrecerte.
Y ahora, el día, tu día, reflexiona. Hoy es el único día en que está permitido volver la vista hacia tu pasado. Pero no para lamentarte, sino para ver el camino andado. Para observar cuánto avanzaste, cuánto creciste mental y espiritualmente. Reflexiona si has logrado todo lo que te propusiste. Tus sueños, ¿los encaminaste? ¿los alcanzaste? Deja de preocuparte por las amistades que te traicionaros y piensa en los sueños que tanto ansías conseguir.
Hace un tiempo decidí que cada año me proponía algo diferente al resto del mundo. Cada año debería encontrar/conocer al menos una persona que marcara mi vida. Alguien que me aportara algo, alguien que cambiase aunque fuese un poquito la forma de ver las cosas, alguien de quien, pasaran los años que pasaran, seguirías recordando su nombre. Alguien que tuviese esa “magia” que pocas personas en el mundo tienen. Puedo deciros que sí, me siento feliz por haberlo conseguido de nuevo, he conseguido mi propuesta: he coseguido conocer a ese alguien. Y siento decíroslo a todos esos amigos/conocidos que lean esto: quizás seas tú, quizás tú hayas cambiado a un poquito mejor mi vida, ¿podrás dormir con esa gran duda? ¿Por qué no, simplemente, sonreís y os sentís felices pensando que quizás sí?
Felices diecinueve.
No sé por qué canción decidirme, así que os dejo elegir por la que más os guste!