miércoles, 14 de septiembre de 2011

Martes y Trece.

 Según la RAE, superstición se trata de "propensión a la interpretación no racional de los acontecimientos y creencias en su carácter sobrenatural, arcano o sagrado: la superstición está ligada al pensamiento mágico."

Ayer, martes trece. Un día de mala suerte si eres supersticioso. Yo, por mi parte y a pesar de carecer de una base científica o algo que me asegure que la suerte existe, soy supersticiosa. No es que llegue a tales extremos de superstición que me impidan salir de casa un martes trece, que me asuste el ver un gato negro y ese gran número de comportamientos que mucha gente realiza por el mero hecho de creer a pies juntillas en las supersticiones. Yo, simplemente (y siempre que tenga elección), intento optar por aquella opción que las leyendas/habladurías no tomen como acontecimiento de mala suerte; aunque, si he de seros sinceros, siempre he creído más en la buena suerte que en la mala.

Ayer, martes trece, comencé otro año más de carrera. Confundí mi horario y llevé en mente el del segundo cuatrimestre. Las aulas asignadas se encontraban en un edificio nuevo y parcialmente desconocido para mí con lo cual tuve que preguntar dónde se encontraban, tan solo me llevó unos minutos llegar hasta allí. Sin embargo, y a pesar de que parecía que todo iba sobre ruedas, nadie se presentaba ante aquellas puertas, ni profesores ni alumnos y mi nivel de sofoco iba aumentando según se acercaba la hora de entrar. Sí, amigos, tras casi una hora atacada por los nervios y pensando que el aula que había acudido no era la correcta, una compañera en mi misma situación que yo y yo misma nos tranquilizamos comprobando todos los datos frente al ordenador. Había confundido el día. No era lunes, tal cual pensaba mi cerebro, sino martes, que comenzaba una hora más tarde. Corriendo volví al aula que, en un principio, pensaba equivocada y allí estaban, comenzando la clase, mis nuevos compañeros.

Supongo que muchos de vosotros, los más supersticiosos, pensaréis que era lógico que el primer día, siendo martes trece, ocurriese algo así. Sí, es un tanto posible, aunque si he de seros del todo sincera mi opinión es que esa tal mala suerte no se presentó frente a mí esa mañana sino que, más bien, fue mi despiste y mi cerebro atrofiado tras unas largas vacaciones los que me jugaron una mala pasada.

¿Y vosotros? ¿Cómo fue vuestro martes trece?

1 comentario:

  1. Jujuju, hello baby! sabes que? yo, no soy nad nada supersticiosa, una vez me subi al escenario con una sudadera amarilla, y todos mis amigos me dijeron, "oie, no te da miedo?" la verdad, aquel día salió bastante mal, pero creo q xq me contagiaron esa absurda creencia xD. Pero si te so sincra, ni me acuerdo de lo que pasó ayer.... Lo qe te keria decir, es que, lo que te pasó, no creo qe tenga nada que ver con el martes 13, ya que, si de verdad fuese un dia demala suerte, más personas ubiesen faltado a clase, alguno abrá tenidouna caída tremenda, otro se habría dormido, otro se habría puesto de cagalera en mitad clase y otras tantas cosas que dirías, jo, que mala suerte, eso s xq es martes 13. Lo dixo, bienvenidos sean las escaleras, los gatos negros y las sudaderas amarillas!!!!! y por supuesto bienvenido al numero 13!!!

    ResponderEliminar