viernes, 20 de julio de 2012

La primera vez.


Un día me aconsejaron que viviera cada segundo de mi vida como si fuese el último. Qué absurdo. ¿Por qué no vivir cada segundo como si fuese el primero?

Recordad cómo fue la sensación al escuchar por primera vez vuestro disco favorito, disfrutar de esa película que consigue produciros un placentero escalofrío, de vuestro primer beso, del día que entendisteis lo que era estar enamorados, de aquel amor a primera vista, de la panorámica de aquel lugar que descubriste por casualidad, del revoloteo de las palabras de aquel libro, del deleitable dolor de un primer tatuaje, de esa primera noche fuera de casa, de la sorpresa del decimoctavo cumpleaños, de tu primera decisión importante, de tu primera mascota, del día que te diste cuenta que te hacías mayor…

Si fueseis capaces de entender que esos sentimientos no volverán a hacer marca en ti, que no volverá a haber una primera vez de todas esas vivencias, dejaríais de estar sentados, ahora mismo, leyendo frente al ordenador mis, probablemente, absurdos pensamientos; y saldríais, corriendo, en busca de nuevas vivencias, nuevas emociones, nuevas sensaciones que os hagan disfrutar de esa  droga llamada “primera vez”. Porque, amigos, primera vez sólo hay una; oportunidades, muchas. Encuéntralas. O créalas.