Un día me aconsejaron que viviera cada segundo de mi vida
como si fuese el último. Qué absurdo. ¿Por qué no vivir cada segundo como si
fuese el primero?
Recordad cómo fue la sensación al escuchar por primera vez
vuestro disco favorito, disfrutar de esa película que consigue produciros un
placentero escalofrío, de vuestro primer beso, del día que entendisteis lo que
era estar enamorados, de aquel amor a primera vista, de la panorámica de aquel
lugar que descubriste por casualidad, del revoloteo de las palabras de aquel
libro, del deleitable dolor de un primer tatuaje, de esa primera noche fuera de
casa, de la sorpresa del decimoctavo cumpleaños, de tu primera decisión
importante, de tu primera mascota, del día que te diste cuenta que te hacías
mayor…
Si fueseis capaces de entender que esos sentimientos no
volverán a hacer marca en ti, que no volverá a haber una primera vez de todas
esas vivencias, dejaríais de estar sentados, ahora mismo, leyendo frente al
ordenador mis, probablemente, absurdos pensamientos; y saldríais, corriendo, en
busca de nuevas vivencias, nuevas emociones, nuevas sensaciones que os hagan
disfrutar de esa droga llamada “primera
vez”. Porque, amigos, primera vez sólo hay una; oportunidades, muchas.
Encuéntralas. O créalas.
No hay comentarios:
Publicar un comentario