viernes, 14 de diciembre de 2012

La música de la luna


El aire, ardiendo, rodeando la existencia, asfixiando cada aliento de aire fresco. Calcular el tiempo que se tarda en pesar un secreto. Contar las sonrisas de un mismo recuerdo. Airear las dudas y saltar sin miedo, al vacío, sin remedio, explotando todo obstáculo interpuesto en medio. Cantar las notas de las lágrimas caídas al Sol. Cantar las risas al unísono de una simple mirada. Mirar. Mirar tus ojos. Sentir calor bajo la atenta mirada castaña. Sentir frío de no volver a verla. Helor. Helor por la distancia. Terror de encontrarla eterna. 
Efímera sensación onírica de volatilizarme y convertirme en deseo, mentira picaresca, susurro alentador, caricia, locura, sabor.
Y entre tanto segundo robado al tiempo, los gramos que pesa un secreto, los ojos grabados a fuego, los saltos y el miedo...río. Río por dentro, por vivir mi tiempo, por robarle fuego al Sol y valor a los sueños, por seguir luchando cuando ya no queden brazos a los que agarrar tu asfixia de ese aire ardiendo que te quema. Que quema por dentro.



Y aprende a ver la música y a oír la luna.




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