Amo y señor de cumbres y montañas.
¡No! Más bien,
De quienes las habitan.
¡Oh! Amplias cumbres de deseos,
Permitido todo lo prohibido.
Pero todo tiene un precio...
¡Oh! Maldito hogar de miedos y desprecios.
Cuán dulce sería tu destello
Si no traicionaras mi alma
Con una noria de veneno,
Como vives en mis sueños.
Soñando, soñando, un día soñé
Que era fruto de tus labios.
Suspiré.
Mis manos recorrían su cuello,
Su alma, su ser.
Y recé a cuanto habita el universo,
Por poder agradecer
El tenerte entre mis brazos
A sabiendas de vivir
En este inicuo mar de no querer.
"Buscando mi destino, viviendo en diferido sin ser ni oír ni dar. Y a cobro revertido quisiera hablar contigo y, así, sintonizar."
No hay comentarios:
Publicar un comentario